El Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó el 1° de mayo pasado y arrancó lento, con exportaciones que suben a la misma velocidad que venían e importaciones que siguen estancadas en el caso de Argentina.
Con un sistema de cupos regional que tiene normas pero que aún tiene dolores en la parte práctica, recordamos la fábula del león que se escapa y los dos animales que intentan huir. Uno comienza a ponerse las zapatillas y el otro incrédulo le pregunta: “¿Piensas que vas a correr más rápido que el león?”. “No, solamente tengo que correr más rápido que vos”, le responde.
Una clave es disponer de un sistema de cupos ágil, racional, que sea útil a las empresas. Hay muchos comentarios dentro de las empresas de algunos puntos que podrían mejorarse, y otros que tienen que ver con las aduanas europeas. En la asignación de cupos el tiempo es oro.
Datos del fenómeno
Los primeros datos comerciales de 2026 permiten comenzar a observar un fenómeno que será central para el comercio exterior del Mercosur durante los próximos años: qué país está logrando aprovechar con mayor intensidad la nueva relación comercial con la Unión Europea.
El Informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el INDEC el 20 de agosto último ofrece una primera señal interesante. Al comparar esos números con las estadísticas comerciales brasileñas surge una conclusión preliminar: Argentina muestra, por ahora, un mayor dinamismo exportador hacia Europa, mientras Brasil presenta una integración comercial más equilibrada en ambas direcciones. Brasil le está comprando más a la Unión Europea y en algunos sectores eso puede ser una gran amenaza para productos argentinos que compiten en el mercado brasileño.
Todavía es demasiado pronto para determinar quién será el verdadero ganador del proceso. Sin embargo, los números comienzan a mostrar tendencias que vale la pena seguir.
Argentina: las exportaciones a Europa aceleran
Durante los primeros siete meses de 2026, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea alcanzaron aproximadamente US$ 5199 millones, lo que representa un crecimiento del 19,1% interanual. Pero crecieron 1,5% en julio cuando el acuerdo ya estaba vigente, o sea que el comercio crece menos ahora entre los bloques.
Entre enero y julio alcanzaron aproximadamente US$ 5782 millones, unos 316 millones menos que durante el mismo período del año anterior. Esto implica una caída cercana al 5,2%. Las importaciones cayeron 15,6% en julio, o sea que la caída fue a mayor velocidad.
Por lo tanto, Argentina presenta hasta ahora una situación particular: vende más a Europa, pero compra menos. Y menos que antes del Acuerdo, puede ser también por la caída del consumo y de las importaciones en general.
El intercambio bilateral total ronda los US$ 10.981 millones, con un déficit argentino cercano a los 583 millones.
Brasil muestra otra dinámica
Brasil presenta números absolutos considerablemente mayores. Durante enero-julio de 2026 exportó aproximadamente US$ 31.590 millones hacia la Unión Europea, con un crecimiento interanual del 11%. Sus importaciones provenientes de Europa alcanzaron los US$ 29.280 millones, aumentando alrededor del 0,7%.
El intercambio comercial Brasil-UE se aproxima así a US$ 60.900 millones en apenas siete meses. La dimensión de la relación es evidente: Brasil comercia con Europa unas 5,5 veces más que Argentina.
Mientras Argentina aumenta sus exportaciones y reduce sus importaciones, Brasil presenta un crecimiento en ambas direcciones.
En otras palabras, la relación Brasil-UE muestra hasta ahora una característica de mayor integración bilateral, mientras Argentina parece estar aprovechando especialmente el canal exportador.
Una comparación que sorprende
Si observamos solamente la evolución de las exportaciones hacia Europa, Argentina muestra un desempeño superior:
- Argentina: +19,1%
- Brasil: +11%
Es decir, proporcionalmente, las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea están creciendo casi ocho puntos porcentuales más que las brasileñas.
En las importaciones sucede exactamente lo contrario mientras las de Argentina caen 5,2%, las de Brasil suben 0,7%.
Una oportunidad para aprovechar
Los primeros números contienen una buena noticia para nuestro país.
Durante décadas Argentina tuvo enormes dificultades para aumentar y diversificar sus exportaciones. Por eso, que las ventas hacia uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo están creciendo cerca del 20% merece atención. Que esa velocidad no se mantengan luego de la baja de aranceles debería llevar un análisis más profundo.
Pero el verdadero desafío recién comienza. Estamos compitiendo con Brasil y con todo aquel que quiera vender a Europa. El Sistema de asignación de cupos y certificados se fue mejorando pero debe ser al menos tan eficiente como el brasileño.
No alcanza con observar cuánto aumentan las exportaciones totales. Habrá que determinar qué productos están creciendo, cuáles comenzaron a utilizar efectivamente las preferencias comerciales y cuánto comercio nuevo está generando el acuerdo.
También será necesario analizar cuántas empresas argentinas comienzan a exportar hacia Europa. Un acuerdo comercial verdaderamente exitoso no debería medirse solamente por millones de dólares exportados, sino también por la cantidad de empresas —especialmente PyMEs— que logran incorporarse al comercio internacional.
Una carrera de largo plazo
Brasil parte con una enorme ventaja de escala, diversificación industrial y presencia empresarial en Europa. Argentina, sin embargo, muestra inicialmente una velocidad de crecimiento exportador superior.
Podríamos resumir esta primera fotografía de la siguiente manera: Brasil tiene una relación comercial mucho más grande con Europa, pero Argentina está mostrando un mayor crecimiento porcentual de sus exportaciones hacia ese mercado.
La pregunta relevante durante los próximos meses será si esta tendencia logra consolidarse.
Si Argentina consigue transformar las preferencias comerciales en nuevas exportaciones, nuevos productos y, especialmente, nuevas empresas exportadoras, el acuerdo Mercosur-Unión Europea podría convertirse en una herramienta importante para modificar una de las mayores debilidades estructurales de nuestra economía: la escasa inserción internacional.