Un informe del INDEC confirma el declive de la actividad debido a la falta de nuevos proyectos. Siete de las diez minas operativas tienen una vida útil menor a cuatro años, lo que genera urgencia por incentivos a la exploración.
La minería argentina enfrenta una encrucijada crítica. Según el último informe del INDEC, la extracción de minerales metalíferos sufrió una caída del 8,3% durante 2025, una cifra que se vuelve alarmante al analizar el cierre de año: en diciembre pasado, la actividad registró un desplome del 32,9% respecto al mismo mes de 2024.
Este retroceso no es una fluctuación pasajera, sino el síntoma del agotamiento de los yacimientos actuales. Desde el sector advierten que Argentina lleva años sin poner en producción una nueva mina de oro y plata, mientras que los proyectos emblemáticos, como Veladero (operativo desde 2005), subsisten gracias a extensiones de vida útil que no compensan la falta de descubrimientos.
Un horizonte cercano: el «vencimiento» de las minas
El diagnóstico de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) es contundente. De los diez proyectos de metales preciosos que hoy están activos en el país, siete tienen una vida útil que no supera los tres o cuatro años.
Roberto Cacciola, presidente de la CAEM, advirtió ante el Senado que la estabilidad del sector está en riesgo. A pesar de los precios internacionales récord del oro y la plata, la producción está «en crisis por falta de reposición». Cacciola señaló que, con precios menores, muchos proyectos actuales ya estarían fundidos debido a la baja ley del mineral y los altos costos operativos.
«No hay otro camino que estimular la exploración. Cualquier proyecto nuevo necesita entre siete y ocho años para entrar en producción; estamos contra reloj», sentenció el directivo.
Los obstáculos: permisos lentos y costos de cordillera
Desde el Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA), su presidente Michael Meding ha llevado al Gobierno Nacional la necesidad de un esquema de incentivos específico, algo similar a un «RIGI para la exploración».
La exploración en Argentina enfrenta desafíos geográficos y logísticos únicos:
Logística extrema: Los yacimientos se ubican mayoritariamente en alta cordillera, lo que encarece los costos de perforación y personal en comparación con otros distritos mineros del mundo.
Tiempos burocráticos: El sector reclama una agilización urgente en el otorgamiento de permisos ambientales y operativos.
Plazos de maduración: El tiempo entre un descubrimiento y la construcción de una mina puede oscilar entre los 15 y 18 años, o incluso décadas, lo que exige previsibilidad a largo plazo.
La necesidad de una política de Estado
La situación actual deja una advertencia clara: si no se generan incentivos inmediatos para atraer inversiones de riesgo en exploración y se aceleran los avales gubernamentales, las exportaciones mineras argentinas podrían reducirse drásticamente en el corto plazo. La «seguridad jurídica» y la «celeridad administrativa» han pasado de ser reclamos gremiales a ser condiciones de supervivencia para la industria metalífera nacional.