
El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que frenó la imposición de nuevos aranceles promovidos por Donald Trump tuvo impacto más allá de las fronteras norteamericanas y fue seguido con atención por la Argentina. La decisión limita el margen del Ejecutivo estadounidense para avanzar de manera unilateral con subas arancelarias y refuerza el control institucional sobre la política comercial.
Para la Argentina, el fallo representa una señal de alivio en términos de comercio exterior. Estados Unidos es uno de los principales destinos de exportaciones argentinas, especialmente de productos agroindustriales y manufacturas de origen industrial, sectores que suelen verse afectados cuando se endurecen las barreras comerciales.
El freno judicial reduce el riesgo de que se encarezcan los productos argentinos en el mercado estadounidense por la vía de aranceles adicionales. En ese sentido, aporta previsibilidad a las empresas exportadoras, que dependen de reglas estables para planificar envíos, inversiones y contratos de mediano plazo.
Desde el punto de vista político y económico, el fallo también marca un límite a la utilización de los aranceles como herramienta de presión o negociación bilateral. Para países como la Argentina, esto implica un escenario menos expuesto a decisiones unilaterales que puedan alterar de forma abrupta el acceso a mercados clave.
Si bien la resolución no elimina por completo las tensiones comerciales ni garantiza cambios inmediatos en la relación bilateral, sí establece un marco más claro. En ese contexto, la Argentina observa el fallo como una oportunidad para sostener su inserción en el mercado estadounidense sin el impacto negativo que hubiera significado una nueva escalada arancelaria.
Fuente: Diario El Norte