En una decisión que trae alivio a uno de los sectores exportadores más sensibles del entramado agroindustrial, el Gobierno de Brasil —a través de su Comité Ejecutivo de Gestión (Gecex)— resolvió suspender la aplicación de derechos antidumping definitivos que pesaban sobre las importaciones de leche en polvo originarias de la Argentina y Uruguay.
La medida, fundamentada por las autoridades brasileñas en “razones de interés público”, desactiva —al menos temporalmente— un conflicto comercial que amenazaba con tensar las relaciones dentro del bloque regional.
Desde el Ministerio de Economía celebraron el giro diplomático, destacando la importancia de “priorizar el comercio bilateral y evitar la aplicación de medidas restrictivas injustificadas entre socios del Mercosur”.
Rechazo a las acusaciones
Más allá del alivio inmediato que supone la suspensión arancelaria, la posición de la República Argentina respecto a la investigación original se mantiene inalterable. El Gobierno reiteró su “preocupación” por la orientación que tomó el proceso en el país vecino y volvió a rechazar de plano las acusaciones.
Tal como lo viene sosteniendo en bloque junto al sector productivo lechero nacional, el Ejecutivo argentino remarcó que “no existen fundamentos para acreditar la existencia de dumping, daño o amenaza de daño a la industria brasileña”.
Pero los cuestionamientos van más allá de lo puramente comercial. Desde el Palacio de Hacienda denunciaron que el procedimiento llevado adelante por Brasil presentó desde su génesis “importantes defectos técnicos, legales y procesales”.
Entre las principales irregularidades señaladas por la Argentina se destacan fallas en la definición técnica del “producto similar”, inconsistencias en la identificación de la industria nacional afectada y vulneraciones a las garantías del debido proceso.
Gestiones conjuntas
La suspensión de la medida es el resultado de un intenso lobby diplomático y comercial. A lo largo de toda la investigación, el Gobierno articuló una defensa estrecha con el sector privado lácteo. Estas gestiones escalaron en todos los frentes posibles: se presentaron objeciones técnicas tanto en el ámbito bilateral como en foros multilaterales y en el seno del propio Mercosur, advirtiendo sistemáticamente sobre los graves “riesgos institucionales y comerciales” que implicaba gravar un producto de vital relevancia para el comercio intrazona.
De cara a lo que viene, la disputa ingresa ahora en una nueva fase de revisión. La expectativa en Buenos Aires es que esta impasse arancelario sea el primer paso hacia la resolución final del conflicto.
“Confiamos en que el análisis que deberá realizarse durante el nuevo período dispuesto por las autoridades brasileñas permita evaluar de manera objetiva y consistente la evidencia disponible”, señalaron desde el Gobierno, dejando en claro el objetivo final: lograr el cierre definitivo de este proceso investigativo sin la aplicación de castigos arancelarios, preservando así “los principios de integración, previsibilidad y libre comercio que sustentan al Mercosur”.